Con quién trabajas también es parte de la técnica
Hacer un buen tratamiento y aprender la técnica no basta: también importa elegir bien a tus aliados estratégicos, empezando por los laboratorios con los que trabajas.
No conviene trabajar con un laboratorio solo porque es famoso o porque su producto está de moda. Antes de incorporar un producto a la consulta, hay que investigar qué respaldo tiene detrás.
Lo que protege al paciente es la evidencia: que exista investigación científica sobre el producto, estudios clínicos y un soporte médico real del laboratorio. Un producto que sale al mercado sin esas pruebas termina afectando la salud de los pacientes, y la responsabilidad frente a ellos es del médico que lo aplica.
Antes de elegir, pregunta
- I¿Hay investigación científica publicada sobre este producto?
- II¿Tiene estudios clínicos que respalden su uso?
- III¿El laboratorio ofrece soporte médico a quienes lo aplican?